Igualdad entre hombres y mujeres

Definición

La igualdad entre hombres y mujeres es un valor fundado en la dignidad universal de la persona y una obligación del derecho internacional que la convierte en principio inspirador del resto de los derechos fundamentales. Implica no solo ausencia de discriminación (igualdad legal), sino también igualdad de posición (oportunidades y recursos). La paridad, cuestión de justicia, lanza un desafío a la democracia porque demanda medidas de acción positiva. Estas resultan aún más necesarias cuando las asimetrías de poder por género se intensifican por efecto de la clase social, la raza o la religión. Por otra parte, ni la igualdad debe ser sinónimo de homogeneidad o uniformidad, ni el reconocimiento de la diferencia debe utilizarse como excusa para justificar la desigualdad.

Históricamente, el feminismo, filosofía moral y política y movimiento social plural, ha sido el agente dinamizador de la lucha contra la subordinación de las mujeres y en favor de su emancipación del patriarcado, el cual, considerándolas seres humanos inferiores y necesitados de protección y custodia masculina, las recluía en la esfera doméstica y en la crianza. La memoria colectiva de generaciones de mujeres implicadas en la defensa de la igualdad permite reconocer éticamente y comprender el alcance de los cambios. Fruto de tales luchas, normas y organismos internacionales y nacionales han incorporado progresivamente los derechos humanos de las mujeres y han impulsado planes de igualdad tanto en las administraciones como en la sociedad para promover el empoderamiento personal, laboral y sociopolítico de las mujeres.

No obstante, las asimetrías persisten fruto de las complicidades entre violencia directa, violencia estructural y violencia cultural. La primera (física, verbal, sexual, psicológica) es la más visible. Pero bajo la misma subyacen estructuras sociales injustas que favorecen el mantenimiento de la brecha salarial, los llamados “techos de cristal” que dificultan el acceso de las mujeres a altos cargos y la doble jornada femenina. A su vez, tales estructuras se ven legitimadas y naturalizadas por un marco legitimador invisible que continúa alimentando los estereotipos de género y diversos tipos de micro-machismos.

Comportamientos asociados

La promoción de la igualdad entre hombres y mujeres tiene las siguientes implicaciones para los comportamientos de las personas individuales, las organizaciones de la sociedad civil y las instituciones públicas.

Ciudadanía

De la ciudadanía defensora de la igualdad de género cabe esperar que sea consciente de los componentes sexistas de determinados modelos y mensajes que transmiten los agentes de socialización desde la infancia, familia incluida. Y que apueste por formas de vivir las relaciones de pareja y la maternidad-paternidad que resulten paritarias y que potencien identidades masculinas y femeninas que puedan combinar de forma armónica el desarrollo de sus expectativas profesionales con el cuidado de los/as otros/as y la expresión de sentimientos de afecto.

Organizaciones sociales

Se espera de ellas que diseñen el desarrollo de su actividad interna y externa potenciando la igualdad entre hombres y mujeres. Resulta importante que fomenten las sinergias entre las asociaciones de mujeres y de hombres que luchan por la paridad y con aquellas que, sin ser este su objetivo principal, la incorporación del mismo les puede ayudar a redefinir prioridades y estrategias. Son relevantes tareas como el descubrimiento y valoración de las aportaciones que las mujeres han realizado a la humanidad en distintos campos del saber, la defensa del uso de un lenguaje no sexista en la esfera pública y en los medios de comunicación, el trabajo en la configuración de nuevas feminidades y masculinidades y la lucha contra la violencia de género.

Ayuntamiento

En este ámbito de responsabilidad pública deben desarrollarse, en interlocución con las asociaciones de mujeres, actividades que potencien: a) el liderazgo femenino en los ámbitos político, económico, social, científico, cultural y mediático; b) la conciliación entre la vida profesional y personal desde la perspectiva de la corresponsabilidad entre hombres y mujeres; c) la tolerancia cero contra la violencia de género.